Agenda 2030, una reflexión desde la Doctrina Social de la Iglesia

“Uno de los principios fundantes del “alma” de Agenda 2030 que la Santa Sede siempre formulaba a lo largo de las negociaciones es que el hombre es el principal responsable, el actor protagonista del desarrollo”.

(Monseñor Auza, lección magistral Abad Oliba).

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La Santa Sede participó activamente en el proceso que dio lugar a la Agenda 2030, porque creía, y sigue creyendo, que buenas intenciones y aspiraciones loables estuvieron y están detrás de los esfuerzos de la comunidad internacional”, a la vez que, “a lo largo de las negociaciones presentó puntualmente sus posturas, sus rechazos y sus dudas, así como su Nota de Reservas en el momento de adopción de la Agenda 2030”. Esto es lo que -citando palabras del nuncio en España, monseñor Bernardino C. Auza- mossèn Joan Costa i Bou afirmó en su intervención “Agenda 2030 y Doctrina Social de la Iglesia: una reflexión desde la doctrina católica”.

El encuentro con mossèn Costa, párroco de Santa María del Remei y profesor de Teología Moral en la Facultad de Teología de Cataluña, tuvo lugar el 27 de abril pasado dentro del programa “Bonaigua en coloquio”, ante un numerosísimo grupo de asistentes, que llenaron a rebosar el Salón de Actos de Bonaigua, obligando a los organizadores a colocar numerosas sillas, incluso en el hall del salón.

Ideologías y Movimientos históricos

Después de hacer referencia a algunas interpretaciones pesimistas sobre la agenda 2030, mossen Costa explicó la diferencia entre ideologías y movimientos históricos. Citando puntos de la encíclica Octogesima Adveniens (14 de mayo de 1971) de San Pablo VI, sobre la necesidad para un cristiano de un atento discernimiento acerca de los diferentes movimientos históricos -liberalismo, marxismo, socialismo-, recordó que puede aportar mucho “para una transformación positiva de la sociedad”. “Este discernimiento permitirá a los cristianos considerar el grado de compromiso posible en estos caminos, quedando a salvo los valores, en particular, de la libertad, la responsabilidad y la apertura a lo espiritual, que garantizan el desarrollo integral de hombre”.

En la segunda parte de su intervención, el profesor Costa Bou se centró en el análisis que monseñor Bernardino B. Auza hizo de la agenda 2030 en una lección magistral recientemente impartida en la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona. La Agenda 2030 -afirmó mons. Auza- “no es solamente una declaración de principios, no es solo un roadmap, una hoja de ruta para transformar el mundo. Se trata de un programa detallado, con precisos objetivos, cada uno con sus metas concretas, con sus criterios de evaluación, con sus indicadores de financiación y de medida del avance en los progresos. La Agenda 2030 tiene 17 Objetivos, 169 metas o targets que, supuestamente, con su carácter integrado e indivisible, abarcan las esferas económica, social y ambiental”.

Como afirmó monseñor Auza, la Santa Sede “pudo y puede participar en los debates de las Naciones Unidas, y tiene derecho a presentar documentos o a expresar reservas sobre los textos aprobados por los Miembros de las Naciones Unidas”. Sin embargo, no vota, porque por propia elección no quiso ser miembro de pleno derecho de la ONU, sino solo observador permanente. Tiene este estatus desde 1964.

El proceso de la Agenda 2030 

En relación a la Agenda 2030, la Santa Sede participó activamente en el proceso que dio lugar a la Agenda 2030, “porque creía, y sigue creyendo, que buenas intenciones y aspiraciones loables estuvieron y están detrás de los esfuerzos de la comunidad internacional para formular y adoptar una agenda para el próximo futuro como respuesta a los desafíos y problemas más urgentes” (monseñor Auza, lección magistral Abad Oliba). 

Del mismo modo, la Santa Sede “atribuye importancia a la Agenda 2030”, a la vez que “presentó puntualmente sus posturas, sus rechazos y sus dudas, así como su Nota de Reservas en el momento de la adopción de la Agenda 2030”. “Uno de los principios fundantes del “alma” de Agenda 2030 que la Santa Sede siempre formulaba a lo largo de las negociaciones es que el hombre es el principal responsable, el actor protagonista del desarrollo”. 

Advertencias y reservas 

Sobre las advertencias y reservas de la Santa Sede sobre la Agenda 2030, monseñor Auza dijo que los objetivos “son apreciables y buenos, unos más fundamentales que otros, como la erradicación de la pobreza y del hambre, o el cuidado del Planeta. Pero con demasiados objetivos corremos el riesgo de olvidar o relegar los más fundamentales y urgentes.” También se nota un “excesivo idealismo”, que da la impresión de ser una “utopía”, eso es, que se fijan objetivos y metas claramente irrealizables, en particular entre el año 2030, y tampoco más allá, o que quizás jamás sean viables. (Ejemplo: poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo)”. 

En segundo lugar está el “nominalismo declaracionista”, o sea “el peligro de aprobar una resolución o una decisión con entusiasmo, y no raramente por unanimidad, para luego conservarla muy bien en los archivos y armarios, incluso ponerla como un trofeo en las estanterías del despacho”. 

Soluciones pre-confeccionadas

La tercera advertencia se refiere a pensar que una única solución “teórica y aprioristica dará respuesta a todos los desafíos”, o imponer soluciones pre-confeccionadas. “La aplicación de los Objetivos de la Agenda 2030 no ha quedado inmune a las prácticas colonizadoras de las “imposed solutions” y del “he who pays decides”, quien paga decide y manda, violando así el tan venerado y repetido principio del “national ownership”,  explicó mons. Auza. En cuarto lugar está “la interpretación fuera del derecho internacional y la aplicación selectiva de los Objetivos y Metas”, y en quinto, “la colonización ideológica”. 

En cuanto a las reservas de la Santa Sede, éstas se refieren a conceptos fundamentales sobre el hombre, su naturaleza y su dignidad; la sexualidad; el derecho a la vida y la institución de la familia; el concepto del desarrollo internacional, y la importancia de los fundamentos de derecho internacional en la interpretación e implementación de la Agenda 2030.

Los peligros de la “ideología de género”

 La Santa Sede -señaló el nuncio en España- enfatiza que cualquier referencia a “género”, “igualdad de género” e “igualdad de género y empoderamiento de mujeres y niñas” se entiende de acuerdo con el uso común y generalmente aceptado de la palabra “género” basado en el criterio biológico. El Papa, recordó el nuncio en España,  “ha advertido de los peligros de la “ideología de género” que niega la relevancia del sexo biológico, masculino y femenino”.

Promoción de la mujer

Sobre el empoderamiento de la mujer, explicó mons. Auza, la Santa Sede prefiere usar el término “promoción”, ya que “busca evitar una visión desordenada de la autoridad como poder en lugar de servicio, y expresa la esperanza de que las mujeres y las niñas, en particular, cuestionen esta perspectiva errónea de la autoridad con miras a humanizar las situaciones en las que viven”.

El aborto no es “salud reproductiva”

La Santa Sede también ha manifestado reservas sobre la salud reproductiva: “dado que el derecho a la salud es un corolario del derecho a la vida, nunca se puede utilizar como una forma de terminar con la vida de una persona, que es tal desde la concepción hasta la muerte natural. Se prefiere usar el término “procreación”, porque refleja la participación de la pareja, hombre y mujer, en la obra de creación de Dios, y la Santa Sede “rechaza la interpretación que considera el aborto o el acceso al aborto, la subrogación materna, el aborto selectivo por sexo y la esterilización como dimensiones de estos términos”. 

Matrimonio entre un hombre y una mujer

En relación a la familia, la Santa Sede subraya que si la persona humana está en el centro de la Agenda 2030 significa que la familia “basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, está también en el centro” y expone que “no puede respaldar métodos de planificación familiar”, pues producen la separación de “las dimensiones esenciales de la sexualidad”. Además, se advierte contra “toda coerción y presión de las autoridades públicas” sobre el número de hijos y el espaciamiento de los nacimientos”, al tratarse de decisiones que solo atañen a los padres. 

La Santa Sede también ha subrayado “los derechos prioritarios de los padres de educar a sus hijos de acuerdo con sus creencias religiosas y morales”. Esto incluye “las dimensiones del amor humano y asuntos relacionados con la naturaleza de la sexualidad, el matrimonio y la familia”. 

La libertad religiosa

 Por último, monseñor Auza se refirió al derecho a la libertad religiosa: la Iglesia Católica “destaca que la referencia a la Agenda 2030 a “la pobreza en todas sus formas” ha de incluir también el componente espiritual. En este sentido, enfatiza que “la dimensión religiosa no es una ‘subcultura sin derecho a voz en la plaza pública'”.

Subraya además que las cuestiones sobre libertad religiosa, libertad de conciencia y diálogo interreligioso deben ser prioritarias “teniendo en cuenta las atrocidades contra los cristianos y otras minorías religiosas.

Miguel Castellví

Video del evento

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Siguiendo con la programación del curso 2023-24 de Bonaigua en Coloquio, el próximo sábado 8 de junio de 2024 a las 12:45 h tendrá lugar el coloquio: 

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