Desafíos de nuestro tiempo

Comenzamos un año nuevo, una nueva etapa y, como decía San Josemaría, “es un momento propicio para considerar los desafíos que se presentan a la Iglesia y a la sociedad y plantearnos cómo podríamos contribuir mejor”. Nos invitaba a “amar al mundo apasionadamente”. Se refería al mundo real en que vivimos, con sus posibilidades y sus contradicciones. El mundo es una realidad viva, que evoluciona y cambia. “Cada generación de cristianos ha de redimir, ha de santificar su propio tiempo” (Es Cristo que pasa, n. 132). Amar al mundo presupone conocerlo y comprenderlo. En esta línea, queremos contribuir desde el Oratorio a que todos estemos un poco mas inmersos en este mundo que, en ocasiones nos cuesta entender, pero al que amamos apasionadamente y queremos aportar nuestro granito de arena para acercarlo a Cristo.

El oratorio lleva 43 años de andadura. Intentamos adaptarnos, no solo materialmente, como ya habéis comprobado en algunos cambios materiales sino, sobre todo, pastorales.

Conviene reflexionar sobre la situación actual del trabajo, de la familia, de las relaciones, de la cultura, de la justicia y de la paz, que es lo que estamos llamados a santificar; y también sobre temas que en los últimos años han cobrado especial relieve y marcan nuestras sociedades, o que previsiblemente serán relevantes en las próximas décadas. Se trata de comprender mejor, con la mirada de un hijo de Dios, cómo es y qué necesita este mundo al que amamos con pasión y al que queremos servir: esto es, descubrir tantas realidades buenas que nos rodean y, a la vez, tantos aspectos que no se adecúan a la dignidad de las personas.

Sin renunciar a lo que ha sido siempre nuestro principio inspirador:  el papel de los laicos y de las familias en la evangelización; la dinámica tradición-renovación; la unidad y el diálogo; las implicaciones de la comunión eclesial; etc.

Pasado, presente y futuro

En un momento como el actual,  se unen pasado, presente y futuro; agradecimiento y esperanza, petición de perdón y de gracia. El Papa san Juan Pablo II, al acabar el jubileo del año 2000, animaba a mirar al pasado con gratitud, vivir el presente con entusiasmo y encaminarse al futuro con esperanza: “Duc in altum” (Carta ap. Novo Millennio Ineunte, n. 1).

Queremos agradecer el esfuerzo de tantas personas, algunas de las cuales están ya en el cielo, que han hecho que este proyecto sea posible

Queremos agradecer a los jóvenes, que encuentran en el oratorio un espacio para acercarse a Jesucristo; en particular su apoyo a la vida sacramental de la Iglesia, a la adoración Eucarística y a la buena acogida que está teniendo el curso sobre noviazgo y afectividad.

Queremos agradecer a todos vuestra participación durante estas navidades: hemos visto más gente que en años anteriores. Otro párroco de una parroquia vecina me comentaba algo parecido; ¡Ójala todos puedan decir lo mismo! Hablábamos “de pasado, presente y futuro”. Este hecho nos ayuda a mirar el futuro con ilusión y con esperanza

Siguiendo con el futuro, lo miramos, con confianza en la gracia de Dios. Confiamos en el poder del Espíritu Santo, no en nuestras fuerzas. Nos preparamos así también para el jubileo eclesial del 2025, el primero del tercer milenio, que tiene como tema “Peregrinos de la esperanza” (Francisco, Carta a Mons. R. Fisichella para el jubileo 2025, 11 de febrero de 2022).

Entre los más necesitados

Mons. Fernándo Ocáriz nos hablaba, de “reconocer el amor de Dios en nuestra vida y llevarlo a los demás, especialmente a los más necesitados” (Mensaje, 10-VI-2021).

A Cristo lo encontramos en la Palabra revelada, en los sacramentos y también en los demás, especialmente en los pobres. Nos lo ha dicho el Papa Francisco: “Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos” (Exhort. ap. Evangelii Gaudium, n. 198).

Sea cual sea nuestra situación, siempre tendremos a nuestro alrededor a personas necesitadas. La pobreza nos recuerda que en Dios y en las relaciones interpersonales están nuestros tesoros, y que para poder llevar una existencia generosa y alegre todos hemos de vivir desprendidos de los bienes materiales de manera real en el hoy de una sociedad consumista. Esta experiencia personal nos limpiará la mirada para descubrir al otro, como decía San Josemaría:

A través de nuestro trabajo profesional –con nuestra vida ordinaria– podemos contribuir a extender el amor de Dios entre los que más lo necesitan. El mundo de la familia, el trabajo y las relaciones sociales necesitan de testimonios de colaboración, de apoyo mutuo y de austeridad en beneficio de los demás, hermanos nuestros, de acuerdo con un modo secular de seguir el estilo de Jesús. Nuestro estilo de vida se encuentra en el núcleo de una evangelización creíble.

Llevamos tiempo diciendo que, desde Bonaigua querríamos acompañar a tantas personas que viven solas a través de nuestro voluntariado, “Bonaigua cuida” que queremos relanzar con vuestra ayuda en este año 24, de forma que todos nos sintamos más implicados con la gente que lo pasa mal.

En definitiva, todos nos preguntamos por la dimensión social de nuestra vida cristiana.

Ayer me comentaba un feligrés que los domingos en misa cada vez se ven más carritos con niños. Le decía que nos gustaría facilitar al máximo la participación en la misa dominical de toda la familia. Todos tenemos experiencia de que hemos cogido el hábito de la misa dominical porque nuestros padres nos llevaban desde pequeños. En este sentido nos gustaría pediros que encomendéis un proyecto para promover una misa especial para los más pequeños. Bueno, todas las misas son para los más pequeños, pero quizá los que están en las edades de la primera comunión requieren una atención especial.

Y no podía faltar una alusión a lo material. Gracias a vuestras ayudas hemos podido terminar de pagar las obras de la nueva entrada, cumpliendo así nuestro objetivo: terminar el 2023 con la entrada nueva y conseguir pagarla. Bueno, el proyecto no está del todo concluido -suele pasar en las iglesias- porque con las obras hemos perdido la sala polivalente de la guardería que nos gustaría recuperar con otra sala polivalente-aula en la zona donde actualmente hemos puesto el Belén de planta -2. Es un proyecto menor, pero ya os pediremos vuestra colaboración.

Y muchas cosas se me quedan en el tintero, pero no querría cansaros ni pretendo que este artículo sea programático. Invitaros a mirar al cielo, al Espíritu Santo que es quien hace nuevas todas las cosas (cfr. Apocalipsis 21, 5) y a Montse Grases. Nos gustaría apoyar un proyecto que tiene el Comité para la Promoción de la Causa de Beatificación de Montse muy atractivo y que esperamos que pronto os lo podamos contar. De momento, nos encomendamos a su valiosa ayuda.

Javier Palos